Un Golpe de Suerte

Lunes, 18 Agosto   

Ya instalado en su oficina, Baeza ahora busca completar dos tareas importantes: finalizar el plan de trabajo para la nueva división latina del Alpine Bank, y tramitar, con la ayuda del banco, su residencia permanente.

“A pesar de haber estudiado administración de negocios en México, nunca pensé en encontrar un trabajo así en Estados Unidos”, comentó Baeza. “Pensé que iba a vender burritos toda mi vida”, sostuvo.

Para Baeza, el verdadero desafío recién ahora comienza, ya que, por un lado, debe preparar a los empleados de las 28 sucursales del Alpine Bank para recibir a los clientes latinos, pero, por otro lado, debe enseñarle a la comunidad latina cómo usar los servicios del banco y salir de la “economía de dinero al contado”.

“Tengo que decirles que el banco no es sólo para los pudientes o los privilegiados, y que aquí sale más caro no tener una cuenta en el banco”, aseveró Baeza. “Además, muchos latinos no quieren tener crédito y se sienten inquietos debiendo dinero a una institución bancaria”, indicó.

Por esa actitud, cientos de miles de dólares generados por los inmigrantes nunca entran en el mercado de capital, y, por ello, no producen los intereses y ganancias que podrían producir.

Para que los inmigrantes no sientan barreras culturales o idiomáticas al entrar al banco, Baeza se reunió con dirigentes comunitarios de Glenwood Springs para adoptar distintas medidas e implementar nuevos programas, como clases sobre los distintos tipos de cuentas bancarias. “Vamos a empezar por los servicios básicos y de allí movernos a los otros negocios”, dijo Baeza.

“Quiero que cuando los inmigrantes lleguen al banco se sientan como en familia. Y no lo digo como un refrán de mercadeo barato, sino con el significado de que se encuentren con alguien con quien puedan hablar con toda libertad y confianza”, enfatizó.